El buque escuela de la Armada inició una nueva travesía de más de cinco meses y el canciller llamó a reafirmar el esfuerzo, la responsabilidad y el rol estratégico del país.
La Fragata ARA Libertad zarpó este sábado desde el Apostadero Naval Buenos Aires para dar inicio a su 54° viaje de instrucción, una travesía que se extenderá por más de cinco meses y que incluirá distintas escalas internacionales. La emblemática nave vuelve así a cumplir su doble función de formar a futuros oficiales y representar al país en el exterior.
El acto de partida contó con la presencia de autoridades nacionales y familiares de la tripulación, en una ceremonia cargada de simbolismo. Como cada año, el viaje no solo tiene un carácter formativo, sino también diplomático, ya que la fragata actúa como embajadora argentina en cada puerto que visita, fortaleciendo vínculos y promoviendo la cooperación internacional.
Durante el acto, el canciller Pablo Quirno brindó un discurso en el que puso el eje en el concepto de libertad, al que definió como el motor que “da sentido, brinda propósito y ennoblece el esfuerzo”. En esa línea, sostuvo que el país debe volver a poner en el centro valores como “el compromiso, el deber y el trabajo bien hecho”, y destacó que los tripulantes de la fragata “encarnan virtudes que hoy deben ser reafirmadas ante toda la sociedad”.
