«En Santa Rosa ya no alcanzan los relatos ni las excusas. La realidad se impone cada vez que llueve, cada vez que un vecino no puede circular, cada vez que un comercio pierde por la falta de respuestas.«
Durante años, el peronismo local construyó su discurso con críticas sistemáticas a la Unión Cívica Radical, intentando instalar que todos los problemas de la ciudad eran responsabilidad de gestiones anteriores y posicionándose como quienes venían a hacer las cosas mejor. Hoy, después de seis años de gobierno, la realidad demuestra lo contrario: no solo no resolvieron los problemas, sino que los profundizaron.
Esto no es oportunismo. Es la realidad que viven los santarroseños.
Esta no es la ciudad que queremos.
No queremos una ciudad donde existan serias dudas sobre la transparencia en el manejo de los recursos públicos, donde proveedores vinculados al poder político aparecen en las compras municipales. No son versiones: hay documentación que lo respalda.
No queremos una ciudad que se maquille con obras vistosas mientras lo esencial no funciona. Nos muestran espejitos de colores como el parque lineal o intervenciones en la laguna, mientras los sistemas de bombeo no tienen mantenimiento y cada lluvia vuelve a exponer las mismas falencias estructurales. A esto se suma una peatonal con bolardos que destruyen autos y mal planificado que funciona como un verdadero dique, provocando la inundación de comercios céntricos y generando pérdidas económicas concretas para quienes trabajan todos los días.
No queremos una ciudad sin planificación, donde las tomas de terrenos crecen sin control y luego se intentan disfrazar bajo denominaciones que solo buscan ocultar la falta de políticas de fondo. Así no se construye ciudad, así se profundizan los problemas.
No queremos una ciudad donde, después de seis años de gestión, todo siga igual o peor. Porque no gobiernan hace dos meses: gobiernan hace seis años. Y en ese tiempo no han hecho nada diferente a lo que criticaban.
Mientras tanto, se avanza con medidas como la RTO, las fotomultas y la ampliación del estacionamiento medido que, lejos de ordenar la ciudad, tienen un claro objetivo recaudatorio. Una recaudación que los vecinos no ven reflejada en obras básicas como los desagües. Nos quieren hacer creer que esto es gestión, pero no es más que pan y circo para distraer de los verdaderos problemas.
Se inauguran asfaltos que a los pocos meses vuelven a romperse. Las cloacas siguen siendo un problema estructural y el olor nauseabundo continúa afectando a distintos sectores de la ciudad.
Y cuando llega el momento del debate institucional, el Concejo Deliberante de Santa Rosa vuelve a mostrar las mismas prácticas que antes criticaban: cuando no pueden sostener sus argumentos, eligen imponer.
Siempre la culpa es del otro.
Desde el Comité Capital de la U.C.R creemos que Santa Rosa necesita un cambio urgente. Necesita planificación, transparencia y un gobierno que deje de mirar para otro lado.
Porque la paciencia de los vecinos tiene un límite.
Y la realidad ya no se puede tapar con espejitos de colores.
Prensa UCR
